Arte rupestre y figuras enigmáticas

Capítulo 9 • 13 Feb 2026 1 vistas 3 min

Mucho antes de las pirámides, antes de la escritura y antes de los templos monumentales, el ser humano ya dejaba registro de su mundo en piedra.

Cuevas, paredes rocosas y abrigos naturales conservan pinturas y grabados que datan de miles de años atrás. En ellos aparecen animales, escenas de caza… y en algunos casos, figuras humanas difíciles de interpretar.

Algunas parecen llevar “cascos”.
Otras muestran formas circulares alrededor de la cabeza.
Algunas incluso parecen representar objetos flotando.

Aquí es donde la teoría de los alienígenas ancestrales encuentra otro punto de apoyo.

La mirada moderna

Al observar ciertas pinturas rupestres de África, Australia o América, algunos investigadores alternativos sostienen que podrían representar trajes espaciales o visitantes no humanos.

Sin embargo, el riesgo de esta interpretación es evidente: estamos leyendo imágenes antiguas con referencias contemporáneas.

Una figura con cabeza redonda puede parecer un casco moderno.
Pero también puede ser un símbolo ritual.

El simbolismo chamánico

En muchas culturas antiguas, los chamanes utilizaban máscaras y tocados ceremoniales durante rituales.

Las representaciones artísticas de estas figuras podían exagerar rasgos para enfatizar su carácter espiritual.

Además, estados alterados de conciencia inducidos por rituales podían generar visiones que luego se plasmaban en piedra.

Lo extraordinario no siempre es literal. A veces es experiencia interna convertida en imagen.

El problema de la ambigüedad

El arte rupestre rara vez viene acompañado de explicaciones escritas.

No sabemos con certeza qué significaban muchas de estas figuras para quienes las crearon.

Esa ausencia de contexto abre espacio a múltiples interpretaciones.

La mente humana tiende a buscar patrones familiares. Y cuando vemos formas que recuerdan tecnología moderna, la asociación surge casi automáticamente.

¿Testimonio o proyección?

Para quienes defienden la hipótesis del contacto temprano, algunas figuras rupestres podrían ser representaciones directas de visitantes avanzados.

Para la arqueología convencional, son expresiones simbólicas relacionadas con rituales, mitología o cosmología.

La diferencia radica en el marco interpretativo.

La evidencia visual es la misma.
Lo que cambia es la narrativa que la rodea.

Arte como memoria colectiva

El arte es una de las primeras formas de transmisión cultural.

Si una comunidad experimentó algo extraordinario —natural o no— podría haberlo representado simbólicamente.

Pero determinar si ese “algo” fue fenómeno natural, experiencia espiritual o evento físico extraordinario sigue siendo imposible con la evidencia disponible.

El misterio permanece

El arte rupestre no ofrece pruebas concluyentes de visitantes extraterrestres.

Tampoco descarta completamente que ciertas experiencias antiguas hayan sido mal interpretadas por nosotros o por ellos.

Lo que sí demuestra es que el cielo, lo desconocido y lo extraordinario han sido parte de la imaginación humana desde sus orígenes.

En el próximo capítulo abordaremos otro elemento polémico: las supuestas “tecnologías fuera de su tiempo” que han sido citadas como posibles indicios de influencia externa.

Porque cuando un hallazgo parece adelantado a su época,
el misterio se intensifica.

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