Capítulo 12
Epílogo: La única verdad
Después de todo lo dicho, ¿cuál es la única verdad?
La única verdad es que tú tienes el poder. Siempre lo has tenido. Nadie puede quitártelo, aunque muchos intentarán convencerte de que no lo tienes.
La única verdad es que no estás separado de nada ni de nadie. La separación es la gran ilusión, y cuando la trasciendes, el sufrimiento pierde su poder sobre ti.
La única verdad es que el amor —no el amor romántico, sino el amor como fuerza creadora universal— es la energía más poderosa que existe. Todo lo que se construye desde el amor perdura. Todo lo que se construye desde el miedo se derrumba.
La única verdad es que este momento —ahora, mientras lees estas palabras— es el único momento real que tienes. El pasado es un recuerdo. El futuro es una proyección. Solo el presente es real. Y en el presente, tienes todo el poder para elegir.
La única verdad es que tú eres la verdad que buscas. No está en un libro, ni en un maestro, ni en una religión, ni en una filosofía. Está en ti. Siempre estuvo en ti. Este libro solo pretendió recordarte lo que ya sabías.
Ahora cierra estas páginas y abre los ojos. No los ojos del cuerpo, sino los ojos de la conciencia. Mira el mundo como si fuera la primera vez. Porque, de alguna manera, lo es.
Despierta. Es hora.