La biología del cambio

Capítulo 2 • 22 Ene 2026 9 vistas 2 min

Cambiar no es solo una decisión mental. Es un proceso biológico profundo. Joe Dispenza explica que, aunque la mente diga “quiero cambiar”, el cuerpo suele resistirse porque está acostumbrado a una química emocional específica. El cuerpo, en muchos casos, se convierte en la mente.

Cada emoción repetida libera sustancias químicas que el cuerpo aprende a reconocer. Con el tiempo, esas emociones se vuelven familiares, incluso cuando son negativas. Estrés, miedo, culpa o enojo dejan de sentirse extraños y pasan a ser el estado normal del organismo. Cambiar implica romper esa dependencia química.

Por eso, cuando una persona intenta transformarse, suele experimentar incomodidad, cansancio o ansiedad. No es debilidad: es el cuerpo reclamando su dosis habitual del pasado. La biología se defiende de lo desconocido, aunque lo nuevo sea mejor.

Dispenza plantea que el verdadero cambio ocurre cuando la mente dirige al cuerpo hacia un nuevo estado, y no al revés. Esto requiere repetición consciente, intención clara y la capacidad de permanecer presente incluso cuando el cuerpo quiere volver a lo conocido.

El mensaje central del capítulo es claro:
👉 Si el cuerpo no cambia, la vida tampoco cambia.

Transformarse significa entrenar una nueva química interna, hasta que el nuevo estado deje de ser extraño y se convierta en la nueva normalidad.

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