Las emociones como adicción

Capítulo 4 • 22 Ene 2026 9 vistas 2 min

Las emociones no son solo respuestas pasajeras; pueden convertirse en una verdadera adicción biológica. Joe Dispenza explica que cada emoción libera una combinación específica de sustancias químicas en el cuerpo. Cuando una emoción se repite durante años, el organismo aprende a depender de esa química.

Así, muchas personas se vuelven adictas al estrés, a la preocupación, al enojo o a la culpa, aunque esas emociones les causen daño. El cuerpo las reconoce como familiares y, cuando no están presentes, genera incomodidad. Entonces la mente busca razones para volver a sentirlas.

Este mecanismo explica por qué algunas personas repiten los mismos conflictos, relaciones o problemas: no porque los deseen, sino porque su cuerpo está programado para ese estado emocional.

Dispenza señala que, en estos casos, el pensamiento deja de ser el origen del problema y pasa a ser una consecuencia. El cuerpo, adicto a cierta emoción, empuja a la mente a crear pensamientos que justifiquen volver a sentirla.

Romper este ciclo no es fácil. Requiere conciencia, disciplina y la capacidad de sostener emociones nuevas sin regresar a las antiguas. Al principio, el cuerpo se resiste porque está perdiendo su “dosis química”.

La enseñanza central del capítulo es contundente:
👉 Mientras no cambies tu estado emocional habitual, seguirás creando la misma realidad.

El cambio comienza cuando eliges sentir algo distinto, incluso antes de que haya razones externas para hacerlo.

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