La estrategia ofensiva
La mejor victoria es aquella que se obtiene sin combatir.
Derrotar al enemigo sin destruirlo es superior a vencerlo por la fuerza.
Un estratega sabio no busca arrasar ciudades ni aniquilar ejércitos.
Su objetivo es romper los planes del adversario, desorganizar sus alianzas y debilitar su voluntad antes de que la batalla comience.
El orden correcto de la estrategia es este:
primero, vencer los planes del enemigo;
luego, romper sus alianzas;
después, derrotar a su ejército;
y solo como último recurso, atacar sus ciudades.
Quien confía únicamente en la fuerza comete un error.
La fuerza desgasta, consume recursos y genera resistencia.
La inteligencia, en cambio, desarma al enemigo desde dentro.
Conócete a ti mismo y conoce a tu adversario.
Si conoces ambas cosas, no temerás el resultado de cien batallas.
Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, ganarás una y perderás otra.
Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, estarás en peligro en cada enfrentamiento.
La victoria pertenece a quien piensa mejor, no a quien golpea más fuerte.
⭐ Frase destacada
“Vencer sin luchar es la máxima habilidad.”