La disposición de las tropas
Los grandes estrategas del pasado no buscaban hazañas imposibles,
sino victorias seguras.
Quien es experto en la defensa se oculta en las profundidades de la tierra.
Quien es experto en el ataque desciende desde las alturas del cielo.
De este modo, puede protegerse y vencer al mismo tiempo.
La invencibilidad depende de uno mismo.
La vulnerabilidad del enemigo depende de él.
Por eso, un estratega sabio asegura primero su posición antes de buscar la victoria.
No se lanza a la batalla esperando suerte, sino que crea las condiciones para que el triunfo sea inevitable.
Antiguamente, los buenos guerreros se hacían invencibles y luego esperaban el momento oportuno para derrotar al enemigo.
No forzaban la victoria: la permitían.
Ver la victoria cuando es obvia no es señal de gran sabiduría.
Lograr una victoria sin riesgo ni desgaste es la verdadera maestría.
El estratega no comete errores porque solo actúa cuando el éxito está garantizado.
Por eso, gana sin gloria exagerada y sin temor a la derrota.
⭐ Frase destacada
“La invencibilidad está en la defensa; la victoria, en el ataque.”