Puntos débiles y fuertes
Quien ocupa primero el campo de batalla y espera al enemigo llega descansado.
Quien llega después y se apresura al combate, llega agotado.
El estratega hábil impone su voluntad al enemigo sin permitir que este haga lo mismo.
Lo atrae hacia donde desea y evita ser arrastrado a donde no conviene.
Ataca donde el enemigo no está preparado.
Aparece donde no te espera.
Si haces que el enemigo se disperse para defender muchos puntos,
su fuerza se debilita en todos ellos.
Cuando el enemigo es fuerte, evítalo.
Cuando está irritable, provócalo.
Cuando está descansado, agótalo.
Cuando está unido, divídelo.
El que conoce los puntos fuertes y débiles del adversario
puede controlar el curso del conflicto.
La victoria pertenece a quien obliga al enemigo a reaccionar,
no a quien reacciona todo el tiempo.
⭐ Frase destacada
“Ataca donde no te esperan y vencerás.”