El encierro se vuelve mortal
La tensión estalla cuando Jack, completamente dominado por la influencia del Overlook, deja de ocultar su violencia. El hotel lo impulsa a actuar, convencido de que debe eliminar aquello que amenaza su permanencia. Wendy y Danny se convierten en objetivos, no como familia, sino como obstáculos que deben desaparecer.
Jack persigue a Wendy por los pasillos del hotel, utilizando la intimidación y la fuerza para someterla. El Overlook parece colaborar con él, cerrando espacios, confundiendo recorridos y amplificando el terror. Wendy, desesperada pero decidida, logra resistir y proteger a su hijo, demostrando una fortaleza que nunca había necesitado antes.
Danny huye por el laberinto y por los corredores del hotel, guiado por su don y por la necesidad de sobrevivir. Cada rincón se transforma en una trampa, mientras el hotel intenta dirigir la cacería a su favor. El encierro alcanza su punto más peligroso: ya no hay refugio posible, solo la lucha por seguir con vida frente a una amenaza que conoce cada uno de sus movimientos.