El aislamiento total
La primera gran nevada llega antes de lo esperado y corta definitivamente el acceso al hotel Overlook. Las carreteras desaparecen bajo la nieve y cualquier contacto con el exterior queda reducido a la radio. El aislamiento ya no es una idea futura, sino una realidad absoluta. La familia Torrance queda sola, rodeada por el silencio blanco de las montañas.
Wendy intenta mantener una sensación de normalidad. Establece horarios, cuida de Danny y se esfuerza por crear un ambiente seguro, aunque el encierro comienza a afectarla. El hotel, enorme y vacío, se vuelve cada vez más opresivo, y la sensación de estar atrapados se intensifica con cada día que pasa.
Jack, en cambio, parece adaptarse al aislamiento con una calma inquietante. La soledad le da una falsa sensación de control y poder. Se concentra en su trabajo y en la escritura, pero también empieza a distanciarse emocionalmente de su familia. El hotel parece ofrecerle algo que el mundo exterior nunca le dio: atención, propósito y una forma de sentirse importante.
Danny, atrapado entre ambos mundos, siente cómo el Overlook refuerza su presencia en su mente. Sus visiones se vuelven más intensas y difíciles de ignorar. El miedo ya no aparece solo en imágenes aisladas, sino como una sensación constante, como si el hotel se acercara poco a poco. El aislamiento no solo los separa del mundo: los encierra con algo que crece en silencio dentro del Overlook.