Los fantasmas del pasado
A medida que el invierno avanza, el Overlook comienza a mostrar fragmentos de su historia a través de Danny. Las visiones ya no son confusas ni breves; se vuelven claras, violentas y difíciles de soportar. El niño ve escenas de asesinatos, pasillos manchados de sangre y figuras que no pertenecen al presente. Entre ellas, aparecen dos niñas gemelas que fueron asesinadas en el hotel y que ahora se manifiestan como un eco constante del horror que ocurrió allí.
Danny entiende que esas imágenes no son simples pesadillas. El hotel conserva los recuerdos de cada acto de violencia cometido entre sus paredes y los proyecta hacia él como si intentara comunicarse. Cuanto más intenta ignorarlos, con más fuerza regresan, alimentadas por su don.
Wendy percibe que algo no está bien con su hijo, aunque no logra comprender la magnitud de lo que vive. Intenta protegerlo, pero el aislamiento y la incredulidad de Jack la dejan cada vez más sola frente al miedo. Jack, por su parte, comienza a notar cambios en el ambiente del hotel, pero se niega a aceptar que algo sobrenatural esté ocurriendo.
El Overlook se alimenta del pasado y lo revive una y otra vez. Los fantasmas no buscan asustar únicamente; buscan permanecer, ser vistos y recordados. Para Danny, el hotel deja de ser un lugar extraño para convertirse en una amenaza real, consciente y paciente, que parece estar preparando algo mucho más oscuro.