La habitación prohibida
Desde su llegada al Overlook, Danny sabe que hay un lugar al que no debe entrar. La habitación 217 se le presenta como una advertencia constante en sus visiones, una puerta que encierra algo peligroso. Aun así, el hotel parece empujarlo hacia allí, como si quisiera enfrentar directamente su miedo.
Cuando Danny entra en la habitación, vive una experiencia profundamente traumática. Allí se encuentra con una presencia que confirma todo lo que ha estado percibiendo desde el inicio. El terror no proviene solo de lo que ve, sino de la certeza de que el hotel puede tocarlo, dañarlo y dejar marcas reales. Danny sale de la habitación cambiado, con señales físicas y emocionales que no pueden explicarse fácilmente.
Wendy entra en pánico al ver a su hijo herido y exige respuestas. Jack, en cambio, se niega a aceptar la verdad. Prefiere creer que no ocurrió nada sobrenatural y que Danny se lastimó solo, aferrándose a una explicación racional que le permite seguir ignorando el peligro del Overlook.
La habitación 217 se convierte en un punto de quiebre. Para Danny, ya no hay dudas sobre la naturaleza del hotel. Para Wendy, el miedo empieza a imponerse sobre la negación. Para Jack, la necesidad de proteger su frágil estabilidad lo empuja aún más a cerrar los ojos ante una amenaza que ya no puede mantenerse encerrada detrás de una puerta.