Capítulo 11

El INPEC: construir un instituto para lo imposible

10 Abr 2026 2 vistas 4 min

En 1987, después de más de una década de trabajo en la UNAM y de construir una reputación que era simultáneamente sólida y escandalosa, Jacobo Grinberg hizo su movimiento más ambicioso: fundó el Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia. El INPEC.
Que una institución dedicada específicamente al estudio científico de la conciencia pudiera fundarse en México en 1987 con financiamiento de la UNAM y de CONACYT, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, dice algo sobre el poder de la posición de Grinberg en ese momento. Su obra publicada era suficientemente extensa y rigurosa como para que las instituciones no pudieran ignorarlo simplemente. Y su red de aliados dentro de la academia, aunque minoritaria, era suficientemente influyente.
La misión imposible del INPEC
El INPEC nació con una misión que la academia convencional habría considerado contradictoria: hacer ciencia rigurosa sobre fenómenos que la ciencia convencional no reconocía como objetos legítimos de investigación. Telepatía, telequinesis, estados alterados de conciencia, meditación profunda, las capacidades de los chamanes: todo eso era el territorio del instituto.
Lo que distinguía al INPEC de las instituciones de parapsicología que existían en Europa y Estados Unidos era el énfasis en la base neurológica y física de los fenómenos. Grinberg no estaba interesado en demostrar que 'lo espiritual existe'. Estaba interesado en entender los mecanismos físicos y biológicos que podían explicar fenómenos que parecían espirituales. Era una distinción crucial y frecuentemente ignorada por sus críticos.
El laboratorio de la UNAM
El laboratorio de psicofisiología en la Facultad de Psicología de la UNAM se convirtió en el corazón operativo del INPEC. Allí Grinberg y su equipo, que incluía investigadores jóvenes como Ruth Cerezo y otros colaboradores, realizaban experimentos con el rigor metodológico que el científico había aprendido en Nueva York dos décadas antes.
Las cámaras de Faraday, blindadas electromagnéticamente, donde se realizarían los experimentos del potencial transferido. Los electroencefalógrafos que registraban la actividad cerebral de los sujetos durante meditación profunda y durante experimentos de comunicación a distancia. Los protocolos diseñados específicamente para eliminar las explicaciones convencionales antes de concluir que algo extraordinario había ocurrido. Era ciencia heterodoxa hecha con metodología ortodoxa.
Los seminarios de meditación autoalusiva
Además del trabajo de laboratorio, el INPEC organizó seminarios de meditación autoalusiva, la técnica de meditación que Grinberg había desarrollado basándose en su estudio de tradiciones orientales y en su comprensión neurológica de los estados de conciencia. Estos seminarios se realizaron en varias ciudades de México, incluyendo un centro regional en Puebla que fue especialmente activo.
La meditación autoalusiva no era simplemente una técnica de relajación. Era, en la concepción de Grinberg, un método para incrementar la sinergia del campo neuronal, para reducir los errores de codificación que limitaban la capacidad del cerebro de acceder a niveles más fundamentales del lattice. Era, en otras palabras, el método que los chamanes usaban empíricamente pero que Grinberg quería fundamentar neurológicamente.
El INPEC como comunidad
El INPEC fue también, y quizás principalmente, una comunidad. Atrajo a investigadores, filósofos, médicos, artistas y buscadores espirituales que encontraban en el trabajo de Grinberg un puente entre las preguntas que la ciencia convencional no hacía y las respuestas que las tradiciones espirituales ofrecían sin metodología verificable. Era un espacio único en México: intelectualmente riguroso y espiritualmente abierto al mismo tiempo.
Ruth Cerezo, que llegó al laboratorio como escéptica convencida, describió años después el efecto que tuvo participar en los experimentos: 'Llegué con una visión completamente materialista y me fui creyendo que había algo más. No por fe sino por lo que registramos en el EEG.'
Dato: El INPEC fue financiado conjuntamente por la UNAM y CONACYT, lo que le daba una legitimidad institucional que protegía a Grinberg de ser simplemente ignorado. Publicó varios libros de forma directa, convirtiéndose en una pequeña editorial científica especializada en los temas que el sistema convencional rechazaba.

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