Capítulo 13
La meditación autoalusiva: la técnica para expandir la conciencia
Una teoría sin práctica es solo especulación. Grinberg lo sabía. Por eso, paralelo al desarrollo de la Teoría Sintérgica, desarrolló una técnica específica para incrementar la sinergia del campo neuronal: la meditación autoalusiva.
No era simplemente una adaptación de técnicas orientales de meditación, aunque incorporaba elementos de ellas. Era una metodología original, fundamentada neurológicamente, diseñada específicamente para producir los cambios en la actividad cerebral que la Teoría Sintérgica predicía que serían necesarios para expandir el rango de la conciencia.
El Observador y el Yo Puro
La meditación autoalusiva parte de un concepto central: el Observador. En la mayoría de los estados mentales ordinarios, la conciencia está fragmentada entre múltiples contenidos: pensamientos, emociones, percepciones sensoriales, memorias, proyecciones hacia el futuro. El yo que experimenta todo eso está identificado con esos contenidos, atrapado en ellos.
La práctica de la meditación autoalusiva busca producir lo que Grinberg llamaba 'autoalusión': el momento en que la conciencia se vuelve sobre sí misma y reconoce al Observador, la instancia que percibe todos esos contenidos pero que no es ninguno de ellos. En términos neurológicos, esto correspondería a un estado de activación coherente del campo neuronal completo, sin el predominio de ningún patrón localizado.
El resultado de esa experiencia, que Grinberg describió con precisión en su libro dedicado específicamente a la técnica, es lo que llamó el Yo Puro: una experiencia de conciencia sin contenido específico, sin identificación con pensamientos o emociones particulares, que él asociaba con el acceso directo a la estructura del lattice.
Los niveles de algoritmización
La Teoría Sintérgica propone que el cerebro procesa la información del lattice a través de lo que Grinberg llamó 'neuroalgoritmización': la capacidad de integrar en un único patrón coherente la información proveniente de múltiples fuentes. Los cerebros con mayor capacidad de algoritmización pueden integrar más información y acceder a niveles más fundamentales del lattice.
La meditación autoalusiva es el método para incrementar esa capacidad. A medida que la práctica se profundiza, el cerebro desarrolla la habilidad de mantener patrones cada vez más coherentes e inclusivos. Los errores de codificación que limitan la capacidad de acceder al lattice se reducen. El campo neuronal gana sinergia. Y el practicante comienza a experimentar niveles de la realidad que antes eran inaccesibles.
La técnica en la práctica
Concretamente, la meditación autoalusiva implica dirigir la atención hacia la conciencia misma en lugar de hacia sus contenidos. No es concentración en un objeto ni visualización ni repetición de mantras: es un giro de la atención desde lo observado hacia el observador. Cuando ese giro se sostiene, cuando la conciencia puede mantenerse consciente de sí misma sin colapsar hacia ningún contenido particular, se produce la experiencia autoalusiva.
Grinberg enseñó esta técnica en los seminarios del INPEC en Puebla y en otros estados de México. Las personas que la practicaron describieron experiencias que eran consistentes con sus predicciones teóricas: sensación de unidad con el entorno, reducción o desaparición de la sensación de límite entre el yo y el mundo, acceso a estados de calma profunda cualitativamente diferentes de la relajación ordinaria.
La ciencia de la meditación veinte años antes
Lo que hace especialmente notable el trabajo de Grinberg sobre meditación es su anticipación histórica. Hoy, la neurociencia de la meditación es un campo establecido con centenares de estudios publicados en revistas de primer nivel. Los estudios de Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin, los trabajos del Mind and Life Institute fundado por el Dalai Lama y el biólogo Francisco Varela, las investigaciones sobre neuroplasticidad inducida por meditación: todos llegaron décadas después de que Grinberg ya estuviera haciendo ciencia sobre estos mismos fenómenos en su laboratorio de la UNAM.
Ruth Cerezo, reflexionando sobre el trabajo de su mentor años después de su desaparición, señaló algo notable: lo que hoy es un hecho establecido, que la meditación altera la estructura del cerebro de forma medible y duradera, Grinberg lo estaba investigando sin la tecnología de neuroimagen que hoy lo hace obvio. Lo hacía con EEG y con la observación cuidadosa de los cambios conductuales y perceptuales en sus sujetos. Y llegaba a conclusiones que la tecnología posterior confirmaría.
'La meditación autoalusiva no es una técnica para relajarse ni para escapar del mundo. Es una técnica para verlo con más claridad. Cuando el campo neuronal tiene suficiente sinergia, lo que antes parecía caótico e incomprensible empieza a revelar su estructura.' — Jacobo Grinberg, Meditación Autoalusiva, INPEC, 1987.