Capítulo 14
El potencial transferido: telepatía en laboratorio
Hablar de telepatía en un laboratorio universitario en los años ochenta equivalía a invitar al ridículo. Grinberg lo sabía. Lo hizo de todas formas. Y lo que obtuvo fue uno de los experimentos más citados, más discutidos y más sistemáticamente ignorados de la neurociencia latinoamericana del siglo XX.
El experimento del potencial transferido era la prueba empírica central de la Teoría Sintérgica. Si dos cerebros están conectados a través del lattice, si el campo neuronal de uno puede influir en el campo neuronal del otro a distancia, debería ser posible detectar esa influencia en condiciones de laboratorio controladas. Ese era el argumento. Y ese fue el experimento.
El protocolo: cómo se hacía
El diseño era meticuloso, construido específicamente para responder a las críticas más comunes contra la investigación parapsicológica. Dos participantes pasaban tiempo juntos, interactuando libremente, generando lo que Grinberg llamaba 'un sistema': una conexión entre sus campos neuronales que la Teoría Sintérgica predecía que facilitaría la transferencia posterior.
Luego eran separados en dos cámaras de Faraday, habitaciones completamente blindadas electromagnéticamente, incomunicadas entre sí de cualquier forma. Los dos participantes estaban conectados a electroencefalógrafos que registraban su actividad cerebral de forma continua. A uno de los dos, el 'emisor', se le presentaban destellos de luz a intervalos aleatorios. El otro, el 'receptor', permanecía en su cámara en estado de relajación sin ninguna estimulación. El sistema de destellos era aleatorio y los dos participantes estaban completamente aislados, de modo que no había ningún canal de comunicación sensorial posible entre ellos.
La pregunta que el experimento buscaba responder era simple pero potencialmente devastadora para la neurociencia convencional: ¿aparecería en el cerebro del receptor algún patrón de actividad eléctrica correlacionado con los destellos de luz que el emisor estaba viendo y que el receptor no podía ver ni escuchar por ningún medio conocido?
Lo que encontraron
La respuesta, en un porcentaje significativo de los experimentos, fue sí. El cerebro del receptor mostraba lo que Grinberg llamó 'potencial transferido': una activación eléctrica temporalmente correlacionada con los destellos de luz del emisor, con una forma de onda similar aunque atenuada.
Ruth Cerezo, que participó como sujeto experimental antes de convertirse en colaboradora del laboratorio, describió la experiencia con una precisión que vale la pena citar: 'Imagínate que estamos tú y yo y nos dicen vamos a hacer un potencial transferido. Entonces nos dejan interactuar para generar un sistema, nos ponen en dos cámaras de Faraday y a ti te mandan flashes. Tú estás con los ojos abiertos, estás viendo los flashes y se va a generar un cambio en tus células registrado por un electroencefalograma. Yo, que estoy en la otra cámara completamente oscura y en silencio, esperaríamos que no pasara nada. Pero lo que encontramos es que en mi cerebro también existió potencial, no tan grande, pero exactamente en el mismo punto y en el mismo tiempo.'
Las condiciones que favorecían la transferencia
No ocurría en todos los casos. Ocurría más frecuentemente cuando los dos participantes habían pasado más tiempo juntos antes del experimento, cuando reportaban sentir mayor conexión entre sí, y cuando ambos habían practicado meditación. Esto era consistente con la teoría: mayor sinergia entre dos sistemas neuronales, producida por la interacción previa y por el entrenamiento meditativo, producía mayor probabilidad de potencial transferido.
También era más frecuente cuando el emisor tenía mayor práctica en meditación. Un emisor con campo neuronal de alta sinergia era más capaz de 'transmitir', de influir en el campo del receptor a través del lattice. Esto no solo era consistente con la teoría sino que ofrecía una explicación neurológica para algo que los chamanes y los practicantes espirituales de todo el mundo describían desde hace milenios: que las personas con mayor desarrollo espiritual tienen mayor capacidad de influencia sobre las demás.
La publicación y el silencio
Los resultados fueron publicados en revistas académicas, incluyendo el Journal of Alternative and Complementary Medicine. No generaron el debate que merecían en la neurociencia mainstream. Fueron leídos, citados ocasionalmente en los márgenes, y fundamentalmente ignorados por el centro del campo.
Lo que nadie sabía entonces, y que solo se revelaría décadas después con la desclasificación de los archivos de la CIA, es que esos mismos resultados habían llamado la atención de agencias de inteligencia que tenían intereses muy concretos en las implicaciones militares de la comunicación a distancia entre cerebros.
'Cerezo llegó escéptica con una visión materialista a ser parte del laboratorio de Grinberg en la UNAM. Fue hasta que participó como sujeto experimental en el potencial transferido que terminó de creer en todo lo que se investigaba.' — Infobae México, enero 2022.