Capítulo 17

El hombre detrás del científico

10 Abr 2026 2 vistas 4 min

Hay una trampa frecuente cuando se escribe sobre figuras extraordinarias: reducirlas a sus ideas, a sus logros, a sus misterios. Jacobo Grinberg merece más que eso. Era también un hombre con una vida privada intensa, relaciones complicadas y una personalidad que generaba en quienes lo rodeaban reacciones igualmente intensas: adoración, admiración, frustración, a veces todo eso al mismo tiempo.
Entender quién era como ser humano no es solo interesante en sí mismo. Es indispensable para entender su desaparición, porque en este caso como en tantos, la persona importa tanto como el misterio. Y porque la versión de los hechos que uno construye depende en parte de cómo se imagina a Jacobo Grinberg en los últimos días de su vida.
Sus tres matrimonios
Grinberg se casó tres veces. La primera fue Lizette Arditti, a quien conoció en Israel en 1963 cuando ambos tenían dieciséis años. De esa relación nació Estusha, su única hija, que se convertiría en músico y que décadas después sería una figura clave en la búsqueda pública de su padre desaparecido. La relación con Lizette no sobrevivió al regreso de Grinberg a México y a la vida académica que lo absorbió completamente.
El segundo matrimonio no está bien documentado en las fuentes públicas disponibles. Lo que sí es claro es que los patrones relacionales de Grinberg seguían una curva reconocible: intensidad inicial extraordinaria, absorción total en el otro, y luego un desplazamiento gradual de esa energía hacia el trabajo, hacia la investigación, hacia las preguntas que lo definían.
El tercer matrimonio, con Teresa Mendoza, es el que más peso tiene en esta historia. Y merece un capítulo propio.
El padre ausente y la hija que buscó
Estusha Grinberg creció con un padre cuya presencia era intermitente por las exigencias de un proyecto científico que no tenía horarios ni vacaciones. Las expediciones con chamanes duraban semanas. Los períodos de escritura intensa lo desconectaban del mundo. Las crisis y los momentos de transformación interior que describe en La batalla por el templo implicaban retiradas del mundo ordinario que podían durar días.
Y sin embargo, quienes conocieron a los dos describían una relación con una intensidad particular. Cuando Grinberg estaba presente, estaba completamente presente: su capacidad de atención, que era extraordinaria cuando se dirigía al trabajo, podía dirigirse también a las personas que amaba con una calidad que quienes la recibieron recuerdan décadas después.
El hermano que no olvidó
Ari Telch es actor, uno de los más reconocidos de México. Y es también el hermano que más ha hablado públicamente sobre el caso de Jacobo, con una mezcla de dolor, rabia y determinación que no ha disminuido con el paso de los años.
En la entrevista publicada por Ida Cuéllar en 2024, Ari describe a su hermano con la precisión de alguien que lo conoció de cerca pero que también mantiene la perspectiva de quien observa desde fuera: 'Jacobo era un genio. Y como todos los genios, era también una persona difícil. Difícil de seguir, difícil de tener cerca de forma continua, difícil de entender cuando entraba en sus estados. Pero era también la persona más honesta intelectualmente que he conocido. Nunca dijo lo que pensaba que otros querían escuchar. Siempre dijo lo que pensaba que era verdad. Y eso, en el mundo en que vivía, era peligroso.'
El hombre entre dos mundos
Quizás la descripción más precisa de Grinberg como ser humano la dio su hermano David en el documental: 'Para los científicos era un chamán. Para los chamanes era un científico. Estaba entre dos mundos, y eso fue muy difícil para Jacobo.' Esa posición intersticial, que era su fortaleza intelectual, era también su soledad existencial. No pertenecía completamente a ningún grupo. Ser admirado por muchos y plenamente comprendido por muy pocos es una forma de aislamiento que tiene sus propios costos.
'Jacobo tenía el don raro de hacer que cualquiera que estuviera con él se sintiera el centro del universo. Y luego ese foco se movía hacia otra cosa, hacia otro experimento, hacia otra pregunta, y la persona que quedaba atrás no siempre entendía que no era abandono sino naturaleza.' — Testimonio de un colaborador cercano del INPEC, citado en el documental.

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