Capítulo 18
Teresa Mendoza: la mujer en el centro del enigma
De todos los personajes de esta historia, Teresa Mendoza es el más opaco. Es la persona que estaba más cerca de Grinberg en sus últimos meses. Es la primera que debería haber reportado su desaparición. Es la que tardó cinco meses en hacerlo. Y es la que, también, desapareció.
No hay dos relatos consistentes sobre quién era Teresa Mendoza. Las versiones van desde la esposa devota que respetaba el estilo de vida impredecible de su marido, lo que explicaría su demora en reportar la desaparición, hasta la figura central de un crimen pasional o de un encubrimiento más complejo. Lo que está documentado permite construir un retrato parcial, pero las piezas más importantes siguen faltando.
Lo que se sabe
Teresa Mendoza era la tercera esposa de Jacobo Grinberg. Su relación había comenzado en los años anteriores a la desaparición y, según varios testimonios de colaboradores y familiares, atravesaba turbulencias en 1994. Grinberg habría expresado a algunas personas cercanas su inquietud respecto a Teresa, aunque la naturaleza exacta de esa inquietud varía según quien relata: algunos hablan de miedo, otros de preocupación, otros de una simple relación complicada en un período de crisis.
La mañana del 8 de diciembre de 1994, Grinberg salió del departamento que compartía con Teresa y no volvió. Teresa no reportó su ausencia de inmediato. Su explicación, cuando finalmente fue consultada meses después, fue que era habitual que Jacobo desapareciera durante días o semanas sin aviso cuando estaba inmerso en algún trabajo o retiro espiritual. Era una explicación que quienes lo conocían bien encontraban plausible en abstracto pero sospechosa en el contexto específico.
Los cinco meses de silencio
El 8 de diciembre pasó. Luego pasaron días, luego semanas, luego el mes de enero completo, luego febrero, marzo, abril. No fue hasta mayo de 1995, cinco meses después, que las autoridades mexicanas comenzaron a investigar oficialmente la desaparición de Jacobo Grinberg.
¿Por qué tan tarde? La versión oficial fue que la familia tardó en organizarse para presentar la denuncia formal. Pero la cronología de lo que se sabe sugiere algo más complejo: el portero del edificio había informado en diciembre a familiares que tanto Jacobo como Teresa 'se habían ido'. La familia de Teresa no cooperó con la búsqueda. Y cuando finalmente se presentó la denuncia y las autoridades intentaron ubicar a Teresa para interrogarla, ella ya había dejado México.
La llamada desde Mexicali
En algún momento posterior a la desaparición, la familia de Grinberg recibió una llamada de Teresa desde Mexicali, en Baja California, cerca de la frontera con Estados Unidos. En esa llamada, Teresa decía que ella no estaba desaparecida, que estaba bien, pero no daba ninguna información sobre el paradero de Jacobo. No explicó por qué había salido del país. No explicó por qué no había reportado la desaparición. No explicó nada que respondiera las preguntas que la familia y las autoridades necesitaban responder.
Esa llamada es, para la familia de Grinberg, una de las piezas más perturbadoras del rompecabezas. Una persona inocente, que no sabe nada sobre lo que le pasó a su esposo, ¿llama desde el extranjero para decir que está bien pero no da ninguna información útil sobre él?
La familia de Teresa y el muro de silencio
La familia de Teresa Mendoza nunca cooperó con la búsqueda. Cuando investigadores o familiares de Grinberg intentaron contactarlos para obtener información, encontraron un muro de silencio o de hostilidad activa. El hermano de Jacobo, Jerry Grinberg, había reunido un expediente completo del caso y lo entregó a un jefe policial. Al día siguiente le informaron que el expediente 'se había extraviado'. Nunca se recuperó.
Décadas después, Ari Telch sigue pidiendo lo mismo que pedía en los primeros meses: que alguien que reconozca a Teresa Mendoza hable. 'Ahí está su rostro, su foto. Si alguien la reconoce, que hable. Puede ser la clave para resolver el caso.'
'No sé si fue un crimen pasional o un secuestro encubierto por agencias. Pero de lo que estoy completamente seguro es que Jacobo no desapareció por voluntad propia. Y la clave de lo que pasó tiene nombre: Teresa Mendoza.' — Hermano de Grinberg, en entrevista publicada por Ida Cuéllar en 2024.