Capítulo 19

La batalla por el templo: cuando escribió su despedida

10 Abr 2026 3 vistas 4 min

En 1991, tres años antes de su desaparición, Jacobo Grinberg publicó La batalla por el templo. El libro es difícil de clasificar: es parte autobiografía espiritual, parte filosofía de la conciencia, parte narración de experiencias interiores que están en el límite entre lo que la psicología reconoce y lo que el discurso científico convencional rechazaría sin titubear.
En el libro, Grinberg narra su propio proceso de transformación a lo largo de décadas de práctica contemplativa, investigación científica y trabajo de campo con chamanes. Describe estados de conciencia que van desde la expansión ordinaria producida por la meditación hasta experiencias que él llama 'contactos' con entidades o dimensiones de la realidad que trascienden la experiencia cotidiana.
Las entidades que ayudaban
Una de las referencias más enigmáticas del libro, y que adquirió resonancia perturbadora después de su desaparición, es la mención de 'unos seres que le ayudaban'. La médium Esperanza, que aparece en el documental de Ida Cuéllar, recordó que Grinberg le dijo en vida que 'unos seres le ayudaban' en su trabajo, y que cuando él ya no quiso su auxilio, 'lo encadenaron en un espacio'.
Esa afirmación puede leerse de muchas formas: como la experiencia genuina de alguien que había desarrollado capacidades perceptuales inusuales a través de décadas de práctica contemplativa, como el producto de una psicología bajo presión intensa, o como una metáfora de la dependencia creativa que ciertos estados mentales pueden generar. Lo que no puede ignorarse es que la persona que la hizo había dedicado su vida a distinguir con rigor entre experiencia directa y proyección, entre dato y deseo. No era alguien que usara el lenguaje metafórico descuidadamente.
Las señales que nadie leyó a tiempo
Ida Cuéllar, que leyó La batalla por el templo durante los nueve años de su investigación, lo describe como un libro lleno de señales: 'Son como pistas que dejó sobre su futura desaparición. Son señales.' Cuéllar es cuidadoso al no afirmar que Grinberg sabía conscientemente lo que iba a ocurrir. Lo que señala es que el libro describe un proceso interior que tiene la arquitectura de una culminación, de algo que lleva hacia un punto de no retorno.
Hay pasajes que describen la experiencia de la disolución del yo ordinario con una intensidad que va más allá de la descripción técnica de estados contemplativos. Hay momentos donde Grinberg escribe sobre la muerte no como metáfora sino como posibilidad concreta, como umbral que el trabajo que estaba haciendo lo acercaba. Y hay, en los últimos capítulos, algo que varios lectores que lo conocieron personalmente han descrito como una despedida, aunque no con esas palabras.
La autobiografía como anticipación
La lectura retrospectiva de cualquier texto bajo la luz de lo que ocurrió después está siempre en riesgo de proyectar hacia atrás significados que no estaban en el original. Pero en el caso de La batalla por el templo, la consistencia entre lo que el libro describe y lo que ocurrió tres años después es suficientemente notable como para tomarse en serio.
Si Grinberg había llegado, a través de décadas de práctica contemplativa, a un punto de contacto con dimensiones de la realidad que exceden la experiencia ordinaria, y si ese contacto era tan intenso como el libro sugiere, entonces la pregunta sobre qué le pasó en diciembre de 1994 adquiere dimensiones que ninguna investigación policial convencional estaba equipada para explorar.
'Empecé a leer los libros del científico y me quedé fascinado y sorprendido con La batalla por el templo, su autobiografía que escribió tres años antes de esfumarse y en la que él mismo dejó un montón de pistas sobre su futura desaparición. Son como señales.' — Ida Cuéllar, director del documental, en entrevista para Proceso.

Comentarios

Inicia sesión para comentar

Iniciar sesión

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!