El despertar de la criatura
La criatura despierta sola en un mundo que no comprende.
No conoce palabras, no entiende emociones ni sabe quién es.
Solo percibe frío, hambre y miedo.
Sus primeros pasos están llenos de torpeza y dolor.
Cada sensación es nueva y abrumadora.
La luz le hiere los ojos, los sonidos lo confunden y el contacto humano lo llena de angustia.
Al intentar acercarse a las personas, recibe rechazo inmediato.
Los gritos, la violencia y el terror de los demás le enseñan una dura lección:
su apariencia provoca miedo.
Sin comprender por qué, aprende a esconderse.
Observa desde la distancia, imita comportamientos y comienza a aprender en silencio.
Descubre el lenguaje, el afecto y la diferencia entre el bien y el mal sin que nadie lo guíe.
La soledad se vuelve su única compañía.
No nació malvado, pero el abandono y el rechazo empiezan a moldear su interior.
La criatura no busca venganza.
Busca comprensión.
Busca un lugar en el mundo.
⭐ Frase destacada
“No nació monstruo; el mundo lo convirtió en uno.”