Traiciones internas
A medida que la investigación avanza, el clima dentro del monasterio se deteriora. La presión ejercida por el investigador y por las autoridades externas provoca fisuras en la cohesión de la comunidad. Algunos monjes comienzan a modificar sus declaraciones iniciales y a aportar información que hasta ese momento habían ocultado.
Surgen testimonios que señalan la existencia de alianzas internas formadas para proteger intereses comunes. Estas alianzas funcionaban de manera informal, pero tenían influencia directa sobre decisiones clave, como la asignación de tareas, el acceso a la biblioteca y la custodia de manuscritos sensibles. La lealtad al grupo prevalecía sobre la obediencia a las normas oficiales.
El investigador identifica casos en los que monjes traicionaron a otros para asegurar su propia protección. Se revelan denuncias internas realizadas en secreto, destinadas a desviar sospechas o a comprometer a rivales dentro de la comunidad. Estas acciones alimentaron la desconfianza y contribuyeron a un ambiente de vigilancia mutua.
Se confirma que algunos miembros, conscientes del peligro creciente, intentaron abandonar el monasterio o solicitar traslados. Estas peticiones fueron rechazadas o demoradas deliberadamente, lo que aumentó la tensión y el sentimiento de encierro.
El capítulo concluye con una comunidad fragmentada, donde el miedo y la desconfianza han reemplazado a la disciplina colectiva. Las traiciones internas no solo dificultan la investigación, sino que evidencian el deterioro profundo de la estructura que había sostenido al monasterio durante años.