Confesiones parciales

Capítulo 15 • 10 Feb 2026 2 vistas 2 min

Bajo la presión creciente de la investigación y ante la amenaza de una intervención inquisitorial, uno de los monjes solicita hablar en privado con el investigador. Durante el encuentro, admite haber participado en actividades relacionadas con la custodia y el estudio del manuscrito oculto, aunque niega cualquier implicación directa en los asesinatos. Su testimonio aporta información relevante, pero deja numerosos puntos sin aclarar.

El monje describe la existencia de reuniones reservadas en las que se discutía el contenido del libro y se tomaban decisiones sobre quién podía acceder a él. Reconoce que estas reuniones contaban con la aprobación tácita de superiores y que se utilizaban mecanismos informales para mantenerlas fuera de los registros oficiales.

También confirma que el primer monje asesinado había expresado su intención de denunciar prácticas irregulares. Según su declaración, este comportamiento generó preocupación entre quienes controlaban el manuscrito, ya que una denuncia podría haber desencadenado una investigación externa inmediata.

Sin embargo, cuando el investigador intenta obtener nombres concretos y detalles precisos sobre la cadena de responsabilidades, el testimonio se vuelve evasivo. El monje alega miedo a represalias y afirma no recordar ciertos hechos con claridad. Esta actitud limita el alcance de la confesión y mantiene abiertas las principales incógnitas del caso.

El capítulo concluye con un avance incompleto. Aunque se confirma la existencia de un sistema organizado en torno al manuscrito, las confesiones parciales no permiten identificar al responsable directo de los asesinatos ni desmantelar por completo la red que los hizo posibles.

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