Manipulación del poder
A partir de las confesiones obtenidas, el investigador reconstruye con mayor precisión la estructura de control que se había formado alrededor del manuscrito. Se confirma que el acceso al libro era utilizado como un medio para otorgar favores, asegurar lealtades y excluir a quienes resultaban incómodos para la jerarquía interna. Esta práctica consolidó un sistema de poder paralelo dentro del monasterio.
Las indagaciones revelan que ciertos cargos y privilegios fueron asignados en función de la obediencia al grupo que controlaba el manuscrito. Monjes críticos fueron relegados a tareas menores o apartados de funciones relevantes, mientras que quienes colaboraban obtenían acceso a información y protección. Este mecanismo permitió mantener el secreto durante años.
El investigador establece que el manuscrito también fue empleado como herramienta de presión frente a autoridades externas. Se manejaba información sensible que podía comprometer a personas influyentes, lo que garantizaba un margen de autonomía para el monasterio y para quienes dirigían esta red interna.
Se confirma que el segundo monje asesinado había comenzado a cuestionar este uso del manuscrito. Aunque no planeaba denunciarlo de forma abierta, su conocimiento del sistema lo convertía en un riesgo potencial. Su muerte se vincula así a la necesidad de preservar el equilibrio de poder establecido.
El capítulo concluye mostrando que los asesinatos no solo respondieron al contenido del libro, sino al uso estratégico que se hizo de él. La manipulación del poder emerge como un elemento central para comprender la violencia y el silencio que dominaron la comunidad.