Destrucción o conservación
Concluido el juicio oculto, las autoridades deben decidir el destino del manuscrito. La discusión se centra en dos opciones excluyentes: destruir el libro para eliminar cualquier riesgo futuro o conservarlo bajo un sistema de custodia aún más estricto. Ambas posturas cuentan con apoyos y objeciones fundadas en antecedentes previos.
Se revisan compromisos antiguos adquiridos cuando el manuscrito fue entregado al monasterio. Estos acuerdos establecían obligaciones de custodia y silencio, pero no contemplaban un escenario de violencia interna. Algunos responsables consideran que dichos compromisos han quedado invalidados por los crímenes cometidos.
Otros sostienen que la destrucción del manuscrito podría generar consecuencias imprevisibles, especialmente si existen copias parciales en circulación. Argumentan que conservar el original permitiría controlar la información y evitar interpretaciones externas no supervisadas.
El investigador es consultado, pero su intervención se limita a exponer los riesgos asociados a ambas decisiones. No se le permite participar en la resolución final. La decisión queda en manos de un reducido grupo de autoridades que actúa sin dejar constancia escrita.
El capítulo concluye con una resolución tomada en secreto. El manuscrito es retirado del monasterio y su destino exacto no se registra oficialmente, cerrando así el último capítulo visible del conflicto dentro de la comunidad.