Capítulo 12
La grieta
No volví a San Marcos al día siguiente. No llamaron. No enviaron correos. No activaron ningún protocolo visible. Ese silencio fue el primer aviso. Pasé la mañana releyendo las transcripciones del pendrive, una por una, con la precisión clínica que siempre había usado para analizar a otros. Voces distintas. Fechas separadas por años. Un patrón común: frases inconclusas, decisiones aplazadas, …
¡Regístrate para seguir leyendo!
Has leído 3 capítulos gratis.
Crea tu cuenta gratuita y sigue disfrutando de La celda de los testigos sin interrupciones.