Capítulo 3
El mapa que nos mintió
Creciste confiando en los mapas. Son objetos de autoridad: los usan los gobiernos, los militares, las escuelas. La proyección de Mercator, inventada en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator, se convirtió en el estándar mundial y sigue siéndolo en los mapas digitales actuales, incluyendo Google Maps. Pero Mercator nunca pretendió crear un mapa preciso del mundo. Él mismo escribió que su proyección distorsionaba los tamaños para facilitar la navegación marítima. Nadie te dijo eso en la escuela.
La distorsión de Mercator hace que Groenlandia parezca del mismo tamaño que África, cuando en realidad África es 14 veces más grande. Hace que Europa parezca enorme y que América del Sur parezca pequeña. Estos no son errores menores: son distorsiones sistemáticas que afectan cómo percibimos el mundo, quién lo domina y qué parece importante.
Las coordenadas que nadie puede visitar
En Google Earth existen zonas borrosas. No son pocas: se estima que hay más de 100 ubicaciones en el mundo donde la imagen satelital está deliberadamente pixelada, borrosa o reemplazada por una imagen obviamente falsa. Algunas tienen justificación conocida: instalaciones militares, bases nucleares, residencias de jefes de estado. Pero otras no tienen ninguna explicación pública.
La isla de Diego García, en el Océano Índico, aparece borrosa en Google Maps pese a ser una base militar conocida y documentada de Estados Unidos y Reino Unido. El Palacio Real de los Países Bajos también aparece pixelado en ciertas vistas. Y hay coordenadas en el Océano Antártico que simplemente muestran agua azul uniforme, sin las variaciones de tono que normalmente revelan profundidades y estructuras submarinas.
El Ártico y la zona prohibida del norte
Hay algo extraño en el Polo Norte cartográfico. A diferencia del Polo Sur, que tiene una masa continental (la Antártida), el Polo Norte oficial se encuentra en medio del Océano Ártico. Sin embargo, las exploraciones polares del norte son curiosamente escasas para el siglo XXI. El último intento documentado de llegar al Polo Norte por tierra fue el de Børge Ousland en 1994. Desde entonces, los viajes al norte extremo son realizados mayoritariamente por submarinos militares, cuyos registros no son públicos.
Los mapas históricos anteriores al siglo XIX mostraban una tierra en el centro del mapa polar norte. No era el océano congelado que hoy nos muestran. Era una tierra con montañas, ríos y estructuras. ¿Eran simplemente errores cartográficos? ¿O mapas de algo que existía antes de que decidieran que no debía existir?
La proyección que eligieron para controlarte
En 2017, la ciudad de Boston fue noticia mundial porque sus escuelas decidieron reemplazar el mapa de Mercator por la proyección de Peters, que representa los países con sus tamaños reales. El debate fue enorme. Algunos educadores lo celebraron como un avance. Otros lo criticaron como 'agenda política'. Lo significativo no es cuál proyección es correcta: lo significativo es que cambiar el mapa de las aulas generó una controversia comparable a cambiar la Constitución. Eso nos dice cuánto poder tiene el mapa sobre nuestra percepción del mundo.
Si el mapa que nos enseñaron desde niños es una distorsión deliberada, ¿qué más en nuestra educación geográfica fue diseñado no para informarnos, sino para moldearnos?