Capítulo 5

La NASA y el teatro del espacio

09 Abr 2026 5 vistas 3 min

La NASA fue creada en 1958, en plena Guerra Fría, con un mandato explícito: ganarle la carrera espacial a la Unión Soviética. Nació como una agencia de propaganda tan funcional como de ciencia. Su primer director fue Werner von Braun, un científico alemán que había trabajado para el régimen nazi desarrollando los cohetes V2. Su traslado a Estados Unidos fue parte de la Operación Paperclip, un programa secreto del gobierno americano para reclutar científicos nazis.
Este origen no invalida automáticamente todo lo que la NASA ha producido. Pero lo contextualiza. La NASA no nació como una institución de búsqueda pura del conocimiento. Nació como un arma de guerra ideológica. Y eso importa cuando evaluamos la credibilidad de sus declaraciones.
Las imágenes compuestas admitidas
En 2002, la NASA publicó la imagen 'Blue Marble', una fotografía aparentemente directa de la Tierra desde el espacio que se convirtió en icónica. Lo que muy pocos saben es que la NASA admitió, en letras pequeñas en su sitio web, que esa imagen es un 'compuesto digital': es decir, fue ensamblada a partir de múltiples imágenes satelitales tomadas en diferentes momentos y procesadas con software de visualización. No es una foto. Es un render.
La versión de 2012, llamada 'Blue Marble 2012', fue producida por Reto Stöckli, un científico del Goddard Space Flight Center usando datos del instrumento MODIS. También es un compuesto. También lo admitieron. La pregunta no es si está bien crear imágenes compuestas para visualización científica: la pregunta es por qué la imagen más famosa de la Tierra es presentada al público general como una fotografía real cuando no lo es.
Los cohetes que rebotan en el firmamento
Hay un fenómeno documentado en video que los ingenieros de cohetes llaman 'plasma deflection' y que los teóricos de la conspiración interpretan de otra forma. En varios lanzamientos de la NASA y de SpaceX, cuando el cohete alcanza cierta altitud, parece desviarse o rebotar suavemente antes de continuar su trayectoria. La explicación oficial es que son ajustes de trayectoria programados. Pero en algunos casos, la desviación ocurre en fracciones de segundo, sin encendido documentado de los propulsores de control.
Los videos de estos eventos han sido analizados frame por frame por ingenieros independientes y ex-empleados de agencias espaciales. Algunos concluyen que la desviación es consistente con un objeto impactando una barrera. Otros dicen que es turbulencia atmosférica. Ninguno puede probarlo de forma definitiva porque los datos de telemetría en tiempo real no son públicos.
La altitud máxima real
La Estación Espacial Internacional orbita a aproximadamente 400 kilómetros de altitud. La Luna, según el modelo oficial, está a 384.000 kilómetros. Entre ambas hay un rango enorme que nunca ha sido explorado de forma independiente y verificable. Los satélites de observación más altos pertenecen a agencias gubernamentales. Los datos que producen son procesados por esas mismas agencias antes de llegar al público.
¿Qué hay entre los 100 kilómetros de altitud (la Línea de Kármán, límite oficial del espacio) y los 400 kilómetros de la ISS? Nadie que no trabaje para un gobierno lo sabe con certeza. Y eso, en el siglo XXI, con la tecnología disponible, es curiosamente difícil de explicar.

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