Capítulo 9
Testigos silenciados
La historia de la ciencia está llena de personas que vieron algo que no deberían haber visto, dijeron algo que no deberían haber dicho, y luego desaparecieron del mapa. No siempre de forma física, aunque a veces eso también ocurre. Más frecuentemente, desaparecen profesionalmente: pierden su cargo, su financiamiento, su plataforma, su credibilidad. Se les diagnostica algún trastorno mental conveniente. Se les asocia con grupos que la sociedad desprecia. Y sus testimonios quedan flotando en los márgenes del discurso, accesibles para quien los busque, pero invisibles para quien no.
El astronauta que cambió su versión
Edgar Mitchell fue el sexto ser humano en pisar la Luna, durante la misión Apollo 14 en 1971. En los años siguientes a su regreso, Mitchell experimentó lo que describió como una 'epifanía cósmica' que transformó radicalmente su visión del mundo. En entrevistas posteriores, fue progresivamente más explícito sobre su creencia en la existencia de vida extraterrestre, en tecnología de propulsión no convencional y en la existencia de un encubrimiento sistemático por parte de agencias gubernamentales sobre la 'naturaleza real del cosmos'.
Mitchell murió en 2016, un día antes del 45 aniversario de su alunizaje. Nunca fue específico en declaraciones públicas verificables sobre el domo. Pero sus palabras generales sobre el encubrimiento cósmico, viniendo de un hombre que supuestamente había estado 'afuera', son notablemente perturbadoras.
John Lear y los pilotos que hablaron
John Lear fue piloto de pruebas de la CIA y miembro de una familia con profundas conexiones en la industria aeroespacial (su padre inventó el avión Learjet). A partir de los años 80, Lear comenzó a hacer declaraciones públicas sobre lo que había visto durante vuelos de prueba en altitudes extremas: zonas de reflexión luminosa inexplicables, fenómenos de barrera en la alta atmósfera, y objetos que 'rebotaban' en ciertos puntos del cielo. Sus declaraciones fueron catalogadas como demencia senil por la prensa especializada. Sin embargo, sus horas de vuelo certificadas y su historial profesional hacen difícil descartarlo simplemente como un lunático.
Los científicos que no publicaron más
Hay un patrón documentable en la historia reciente de la física y la cosmología: científicos que comenzaron investigando anomalías en los modelos estándar y que, después de publicar sus primeros resultados, simplemente dejaron de publicar. No murieron. No se retiraron públicamente. Simplemente dejaron de producir. Cuando se les contacta, algunos dan respuestas evasivas. Otros no responden.
El caso más citado es el de Halton Arp, astrofísico del Instituto Max Planck que documentó galaxias y cuásares con corrimientos al rojo inconsistentes con el modelo del Big Bang. Sus trabajos cuestionaban la expansión del universo. Fue expulsado del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y no pudo acceder más a los telescopios de esa institución. Continuó publicando en Europa hasta su muerte en 2013, pero sus trabajos nunca entraron en el canon oficial de la cosmología.