Reescribiendo la Historia

Capítulo 7 • 15 Feb 2026 2 vistas 2 min

El enemigo invisible había cumplido su propósito: el corral estaba unido. No por entusiasmo, sino por prudencia.

Pero el Consejo Central sabía que el miedo no era suficiente. El miedo controla el presente. Para controlar el futuro, era necesario dominar el pasado.

Una mañana, Baltor anunció una revisión de los registros.

—Hemos detectado inconsistencias en la memoria colectiva —explicó con tono académico—. Algunos recuerdan mal los hechos iniciales de la revolución.

La frase parecía inocente. Pero el burro levantó la cabeza.

—¿Recordar mal?

—Sí —continuó Baltor—. La revolución no fue un acto espontáneo. Fue guiada estratégicamente por este Consejo.

Hubo un murmullo breve.

Muchos recordaban algo distinto. Recordaban la voz de Aurelio. Recordaban el murmullo en el establo. Recordaban el momento en que el perro rompió la cadena.

Pero también recordaban que Baltor había organizado las primeras reuniones.

La memoria era difusa.

El Consejo presentó entonces un documento oficial:
“La Historia Verdadera del Corral Libre”.

En él se narraba cómo el Consejo había anticipado el desgaste del amo, cómo había diseñado el plan de transición y cómo había evitado el caos.

Aurelio aparecía mencionado, sí. Pero como figura inspiradora, no decisiva.

—La memoria debe ser precisa —afirmó Baltor—. La confusión debilita.

Nadie quería debilitar la revolución.

La nueva versión fue leída varias veces en asamblea. Las ovejas comenzaron a repetir fragmentos.

“Gracias al Consejo, somos libres.”
“El liderazgo estratégico evitó el desastre.”

Con el tiempo, esas frases se instalaron.

Los animales más jóvenes, que no vivieron los primeros días, solo conocieron esa versión.

La pared del establo recibió otra modificación.

Antes decía:
“Todos los animales son iguales, en dignidad y función, dentro del orden revolucionario.”

Ahora decía:
“Todos los animales son iguales dentro del orden revolucionario establecido por el Consejo.”

La diferencia parecía técnica.

Pero el origen de la igualdad ahora tenía autor.

El burro se acercó a la pintura fresca.

—¿Siempre estuvo así? —preguntó en voz baja.

Nadie respondió con certeza.

Porque la memoria colectiva ya no era firme.

Era moldeable.

Y cuando el pasado se reescribe, el presente deja de tener comparación.

El Consejo ya no solo organizaba.

Definía.

Definía qué había ocurrido.
Definía quién había sido clave.
Definía qué significaba igualdad.

La revolución no había terminado.

Simplemente había cambiado de narrador.

Y quien controla la historia, controla la identidad.

En el corral, el pasado ya no era recuerdo.

Era versión oficial.

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