Las luces que no debieron caer

Capítulo 1 • 22 Ene 2026 8 vistas 2 min

Nadie prestó demasiada atención al cielo aquella noche.

Era una de esas jornadas tranquilas en las que el mundo parecía seguir su curso sin sobresaltos. Las personas regresaban a sus hogares, las luces de las casas se encendían una a una y el murmullo cotidiano cubría cualquier pensamiento incómodo. Nadie imaginaba que, muy por encima de sus cabezas, algo estaba observando.

Todo comenzó con un destello.

Una luz verde atravesó el cielo nocturno como una herida abierta entre las estrellas. Algunos la vieron y la confundieron con un simple meteorito. Otros ni siquiera levantaron la vista. El fenómeno duró apenas unos segundos… pero fue suficiente.

Horas después, llegó el segundo.

Y luego el tercero.

Los periódicos hablaron de “actividad astronómica inusual”. Los científicos discutieron teorías, midieron trayectorias, calcularon probabilidades. Nadie habló de peligro. Nadie usó la palabra amenaza.

El primero de los objetos cayó en un campo abierto, lejos de la ciudad. Un cilindro metálico, enorme, humeante, incrustado en la tierra como si el planeta hubiera sido perforado desde el cielo. Curiosos, periodistas y expertos comenzaron a reunirse alrededor, atraídos por la novedad.

El objeto no parecía una nave.
No tenía alas.
No tenía forma conocida.

Solo metal oscuro… y silencio.

Durante horas no ocurrió nada. El cilindro permaneció inmóvil, caliente, respirando lentamente como si estuviera vivo. Algunos se acercaron demasiado. Otros bromearon. El miedo aún no había llegado.

Entonces, el metal se movió.

Un sonido seco, profundo, recorrió el aire. El cilindro comenzó a abrirse desde su extremo superior, girando lentamente, como una tapa que se desenrosca. Nadie entendía qué estaba ocurriendo, pero todos lo sintieron: una presión en el pecho, una alarma primitiva activándose en lo más profundo del cuerpo.

Aquello no venía en paz.

Desde el interior, algo empezó a emerger.

No era humano.
Nunca lo fue.

Ese fue el momento exacto en que la historia del mundo cambió.
El instante en que la humanidad dejó de ser observadora…
y pasó a ser observada.

Y aún no lo sabía, pero la guerra ya había comenzado.

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