La caída de los gigantes

Capítulo 9 • 22 Ene 2026 8 vistas 2 min

Salieron al exterior cuando el silencio se volvió insoportable.

No fue valentía. Fue necesidad. Después de tantos días bajo tierra, el aire viciado y la incertidumbre pesaban más que el miedo a morir. El narrador avanzó con cautela, cada músculo tenso, esperando en cualquier momento el rayo ardiente que ya conocía demasiado bien.

Pero no llegó.

El paisaje era irreconocible. Donde antes se alzaban caminos y edificios, ahora había un campo de restos humeantes y estructuras partidas como huesos. Y en medio de todo, uno de los gigantes.

El trípode estaba caído.

No destruido por explosiones, ni derretido por armas humanas. Simplemente había colapsado, inclinado hacia un lado, como si algo en su interior hubiera dejado de funcionar. Sus patas metálicas estaban quietas. El cuerpo, inmóvil. No había movimiento alguno.

El narrador se acercó lentamente, conteniendo la respiración.

Dentro de la máquina, la criatura ya no se movía. Su cuerpo, antes tan vivo y dominante, parecía marchito, debilitado por una fuerza que no podía comprender. No había heridas visibles. No había señales de combate.

Solo derrota.

A lo lejos, otros gigantes yacían en el mismo estado. Algunos aún en pie, pero inertes. Otros completamente derrumbados, vencidos por algo más antiguo y poderoso que cualquier ejército humano.

La noticia se propagó entre los pocos sobrevivientes que quedaban. Personas salieron de escondites, de sótanos, de túneles. No gritaban de alegría. Caminaban en silencio, observando los restos de quienes habían reclamado el mundo como suyo.

No hubo celebración.

La victoria no se sentía como triunfo. Se sentía como supervivencia tardía. El planeta seguía devastado. La humanidad, rota. Habían ganado no por fuerza ni inteligencia, sino por algo tan simple que jamás imaginaron usar como defensa.

La Tierra misma había sido el arma.

Mientras el narrador observaba el cuerpo inmóvil del gigante, comprendió la lección final de la invasión: la arrogancia no distingue especies. Los invasores habían visto a la humanidad como inferior… del mismo modo en que la humanidad había visto al resto de la vida del planeta.

Y eso casi les cuesta todo.

Los gigantes habían caído.
Pero el mundo que conocían también.

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