La dependencia de ser elegido

Capítulo 5 • 12 Feb 2026 2 vistas 3 min

En una relación atravesada por dinámicas narcisistas, no solo existe quien necesita admiración constante. También existe quien necesita ser elegido.

Y esa necesidad no siempre es evidente.

Muchas veces se disfraza de amor intenso, de compromiso absoluto, de entrega sin límites. Pero en el fondo puede esconder algo más profundo: el deseo de confirmar el propio valor a través del otro.

Ser elegido como validación suprema

Cuando alguien nos elige —nos prefiere, nos destaca, nos coloca en el centro— no solo sentimos afecto. Sentimos confirmación.

“Soy suficiente.”
“Soy especial.”
“Valgo.”

Si la autoestima no está consolidada internamente, esa elección se vuelve esencial.

No se trata solo de amar.
Se trata de existir a través del reflejo.

El vínculo como identidad

En esta dinámica, la relación deja de ser un espacio compartido y se convierte en la base de la identidad.

La pregunta ya no es:
“¿Estoy bien en este vínculo?”

Sino:
“¿Sigo siendo elegido?”

Cada gesto del otro adquiere un peso desproporcionado. La validación externa regula el estado interno.

Y cuando esa validación fluctúa, aparece la ansiedad.

El miedo a perder el espejo

La amenaza de ruptura o distanciamiento no solo genera tristeza. Genera desorientación.

Si mi valor depende de ser elegido, perder esa elección equivale a perder estabilidad interna.

Por eso muchas personas permanecen en vínculos desgastantes. No por falta de conciencia, sino por miedo al vacío que quedaría sin el espejo.

El ciclo invisible

La persona con estructura narcisista necesita admiración.
La persona dependiente necesita ser validada a través de la elección.

Ambas estructuras encajan.

Uno ofrece intensidad y validación inicial.
El otro entrega confirmación constante.

Cuando el ciclo se desequilibra, ambos sufren.

Amor o necesidad

Es importante diferenciar amor de necesidad. El amor implica reconocimiento mutuo, límites claros, autonomía emocional.

La necesidad implica miedo, urgencia y dependencia.

En una dinámica narcisista, el vínculo se sostiene más por necesidad que por conexión profunda.

Y eso desgasta.

Reconocer sin culparse

Aceptar la propia participación en el patrón no significa asumir culpa. Significa recuperar agencia.

No se trata de señalar al otro como único responsable, ni de castigarse por haber permanecido. Se trata de entender qué parte de nuestra historia encontró sentido en esa dinámica.

Porque muchas veces, la dependencia no nace en la relación actual. Nace mucho antes.

Hacia la reconstrucción

Salir de una dinámica narcisista no comienza cortando el vínculo. Comienza cuestionando la idea de que necesitamos ser elegidos para tener valor.

La validación externa puede acompañar.
No puede sostener una identidad por sí sola.

En el próximo capítulo exploraremos la forma más silenciosa del narcisismo: el narcisismo vulnerable, donde la grandiosidad desaparece y lo que queda es una sensibilidad extrema al rechazo.

Porque no todo narcisismo grita.
Algunos susurran inseguridad constante.

Comentarios

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!