Empatía limitada: cuando el otro es un reflejo

Capítulo 9 • 12 Feb 2026 2 vistas 3 min

La empatía es la capacidad de percibir y comprender el estado emocional del otro sin perder la propia estabilidad. Es el puente que transforma un vínculo en encuentro real.

En las dinámicas narcisistas, ese puente suele debilitarse.

No porque no exista sensibilidad, sino porque el foco principal está en la regulación del yo.

El otro como función

Cuando la identidad depende de validación constante, el otro deja de ser plenamente sujeto y se convierte, de manera inconsciente, en función.

Función de admirar.
Función de confirmar.
Función de sostener la imagen.

Mientras cumple esa función, el vínculo fluye. Cuando deja de hacerlo, aparece tensión.

Escuchar sin integrar

Una persona con estructura narcisista puede escuchar, aconsejar e incluso mostrar interés. Pero muchas veces la atención está filtrada por una pregunta interna:

“¿Qué significa esto para mí?”

La experiencia del otro se evalúa en relación con la propia identidad. Si la situación amenaza la autoimagen, la empatía se reduce.

No es falta absoluta de sensibilidad.
Es prioridad interna.

Dificultad para tolerar frustración ajena

Cuando el otro expresa crítica, necesidad o decepción, la estructura narcisista puede sentirlo como ataque.

La conversación deja de ser intercambio emocional y se convierte en defensa.

En lugar de conectar con el malestar del otro, se activa la necesidad de proteger la imagen propia.

Empatía selectiva

En muchos casos, la empatía aparece cuando refuerza la identidad: ayudar puede fortalecer la sensación de superioridad o reconocimiento.

Pero cuando empatizar implica reconocer errores propios o asumir responsabilidad, se vuelve más difícil.

La imagen pesa más que la conexión.

El impacto en la relación

Quien está del otro lado puede experimentar soledad emocional. Aunque haya presencia física o interacción constante, falta profundidad.

Se puede hablar mucho y sentirse poco escuchado.

Porque para que exista empatía auténtica, el yo debe ser suficientemente estable como para no sentirse amenazado por la emoción ajena.

Narcisismo y desconexión emocional

La necesidad de validación constante absorbe energía psicológica. La atención está dirigida hacia mantener la imagen, interpretar señales externas y regular la autoestima.

Con tanto esfuerzo interno, la capacidad de conexión profunda disminuye.

No es que el narcisismo elimine la empatía.
La condiciona.

Recuperar la mirada

La empatía requiere algo fundamental: seguridad interna.

Cuando el valor personal ya no depende completamente del reflejo externo, el otro puede ser visto como es, no como función reguladora.

El encuentro deja de ser espejo y se convierte en intercambio.

En el próximo capítulo exploraremos cómo se rompe el ciclo: qué ocurre cuando la persona comienza a cuestionar la dependencia de validación y cómo se inicia el proceso de reconstrucción interna.

Porque el narcisismo no es destino fijo.
Es estructura que puede transformarse.

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