Dos padres, dos mundos

Capítulo 1 • 20 Ene 2026 15 vistas 2 min

Cuando era niño, creía que el dinero era algo que simplemente faltaba.

En mi casa se hablaba de él en voz baja, casi como si pudiera romperse al nombrarlo. Las cuentas llegaban cada fin de mes y mi padre las revisaba con el ceño apretado, como si cada número fuera una pequeña derrota.
—Lo importante es tener un trabajo seguro —decía—. Algo estable. Aunque no te guste.

Yo lo miraba sin entender del todo, pero aprendía. Aprendía que el dinero era estrés, cansancio y silencio.

Los fines de semana, sin embargo, el mundo cambiaba.

En otra casa, más pequeña pero curiosamente más tranquila, las conversaciones eran distintas. No se hablaba de sueldos ni de horarios. Se hablaba de ideas.
—¿Qué harías si no tuvieras miedo a perder? —me preguntaba ese otro padre mientras tomaba café.

Nunca sabía qué responder.

Allí nadie parecía correr, pero todo se movía. Había libros abiertos, cuadernos con números y preguntas que nadie se apuraba en contestar.

Un día escuché a ambos decir la misma frase, pero con significados opuestos.

—No tengo dinero —dijo mi padre, con resignación.
—No tengo dinero —dijo el otro, sonriendo.

El primero se sentó a esperar que el mes siguiente fuera mejor.
El segundo se levantó a pensar cómo cambiarlo.

Ese contraste se quedó conmigo.

Crecí observando dos caminos.

Uno enseñaba a obedecer, a cumplir horarios, a no cometer errores.
El otro enseñaba a equivocarse rápido, a aprender y a volver a intentar.

Ninguno parecía malo.
Pero uno se sentía pesado…
y el otro, libre.

Esa noche entendí algo que nadie me había explicado con palabras:

El problema no era el dinero.
Era la forma en que cada uno lo enfrentaba.

Y aunque aún no lo sabía, esa diferencia silenciosa terminaría marcando toda mi vida.

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