El primer sueldo

Capítulo 2 • 20 Ene 2026 11 vistas 2 min

El día que recibí mi primer sueldo pensé que todo había cambiado.

Tenía el dinero en las manos y una sensación nueva: alivio. Por fin podía pagar mis cosas sin pedir ayuda. Por fin era “libre”. Al menos, eso creía.

Esa noche llegué a casa orgulloso. Mi padre sonrió.
—Ahora entiendes lo que es trabajar de verdad —dijo—. Cuida ese empleo.

Asentí. El cansancio me dolía en los hombros, pero el dinero justificaba todo.

Días después, fui a la otra casa.

Saqué el tema con entusiasmo, esperando la misma aprobación.
—Me pagaron —dije—. Mi primer sueldo.

El otro padre no sonrió. Tampoco me felicitó de inmediato.
—¿Y qué aprendiste? —preguntó.

La pregunta me desconcertó.

—Aprendí que trabajar cansa —respondí.
—Eso ya lo sabías —dijo—. Yo te pregunto si aprendiste algo que te haga ganar más la próxima vez… sin trabajar más horas.

No supe qué decir.

El dinero se fue rápido.

Comida, transporte, pequeñas cosas que parecían necesarias. Cuando llegó el siguiente mes, ya lo estaba esperando con ansiedad.
Trabajaba para cobrar.
Cobraba para seguir trabajando.

El ciclo era silencioso, pero firme.

Una tarde, cansado, volví a la otra casa y encontré al otro padre revisando papeles.
—¿Por qué sigues trabajando si no necesitas un sueldo fijo? —pregunté.

Levantó la vista.
—Porque no trabajo por dinero —dijo—. Trabajo para aprender.

Esa frase me golpeó más fuerte que cualquier jornada larga.

Por primera vez entendí algo incómodo:

Un sueldo puede darte tranquilidad…
pero también puede enseñarte a depender.

Esa noche miré mi dinero de otra forma.
Ya no como recompensa, sino como una pregunta abierta:

¿Esto me acerca a la libertad… o solo me mantiene ocupado?

Comentarios

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!