El cerebro en desarrollo y los berrinches

Capítulo 3 • 26 Ene 2026 7 vistas 2 min

Los berrinches son una de las situaciones que más desconciertan a los adultos. Desde fuera, pueden parecer exagerados o manipuladores. Sin embargo, los autores explican que un berrinche no es una estrategia consciente, sino una señal clara de que el cerebro del niño está desbordado.

En los primeros años de vida, las áreas del cerebro encargadas del autocontrol, la planificación y la regulación emocional aún no están maduras. Cuando una emoción intensa aparece —frustración, miedo, cansancio o hambre— el niño simplemente no tiene las herramientas internas para manejarla. El berrinche es la expresión de ese colapso emocional.

Siegel y Bryson señalan que intentar razonar, castigar o exigir control durante un berrinche suele empeorar la situación. En ese momento, el cerebro racional está “desconectado”. El niño necesita primero sentirse seguro y acompañado para poder calmarse.

La presencia calmada del adulto cumple un rol esencial. No se trata de ceder a todo ni de ignorar límites, sino de ayudar al niño a atravesar la emoción. Una voz tranquila, contacto físico si el niño lo acepta y palabras simples pueden ayudar al cerebro a volver al equilibrio.

Este capítulo enseña que los berrinches no son fallas de carácter, sino etapas normales del desarrollo cerebral. Cada crisis es una oportunidad para enseñar regulación emocional, mostrando al niño —con el ejemplo— cómo enfrentar emociones intensas sin perder el control.

Comentarios

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!