La fe y el poder de la autosugestión

Capítulo 2 • 28 Ene 2026 5 vistas 2 min

Después del deseo, Napoleon Hill introduce el segundo pilar del éxito: la fe. No se trata de una fe religiosa, sino de una convicción profunda en la propia capacidad para lograr lo que se ha decidido. La fe, según Hill, es el estado mental que permite convertir un deseo en una expectativa real.

La mente humana responde a los pensamientos que se repiten con mayor intensidad. Cuando una persona se dice constantemente que no puede, que no es capaz o que el éxito es para otros, termina actuando en coherencia con esas creencias. La fe funciona del mismo modo, pero en sentido contrario: fortalece la confianza, elimina la duda y orienta la acción.

Aquí aparece la autosugestión, una herramienta clave. Hill explica que el subconsciente acepta como verdaderas las ideas que se repiten con emoción y constancia. Al afirmar de forma consciente un propósito, la mente comienza a actuar en favor de ese objetivo, incluso sin que la persona lo note de inmediato.

La fe no surge de la nada. Se construye mediante la repetición de pensamientos positivos, la visualización del éxito y la eliminación progresiva del miedo. Cuanto más se alimenta una idea, más poder adquiere sobre la conducta.

Este capítulo deja una enseñanza central:
la mente cree antes de lograr.
Quien no confía en su capacidad para alcanzar la riqueza jamás actuará con la determinación necesaria. La fe no garantiza resultados inmediatos, pero sin ella, ningún resultado es posible.

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