El nacimiento del universo
José María Maza introduce al lector en uno de los mayores misterios que la ciencia ha logrado reconstruir: el origen del universo. Lejos de relatos mitológicos o explicaciones simbólicas, la astronomía moderna ha permitido comprender que el cosmos tuvo un comienzo, un momento en el que todo lo que existe surgió a partir de un estado extremadamente denso y caliente.
El autor explica de manera clara cómo la teoría del Big Bang no describe una explosión en el espacio, sino la expansión del propio espacio. En sus primeros instantes, el universo era tan caliente que la materia, la energía y las fuerzas fundamentales estaban estrechamente unidas. A medida que el universo se expandió y enfrió, comenzaron a formarse las partículas elementales y, más tarde, los primeros átomos.
Maza destaca que este proceso no fue instantáneo ni ordenado. El universo primitivo era caótico, pero seguía leyes físicas precisas. Gracias a esas leyes, la materia empezó a organizarse, permitiendo la formación de estructuras cada vez más complejas. Este orden emergente es uno de los pilares que hacen posible la existencia del cosmos tal como lo conocemos hoy.
El capítulo también aborda el papel de la luz como testigo del pasado. Al observar el universo profundo, los astrónomos no miran objetos lejanos en el espacio, sino eventos ocurridos hace miles de millones de años. La radiación de fondo cósmico, remanente del Big Bang, actúa como una huella que confirma el origen común de todo lo existente.
Maza subraya que comprender el nacimiento del universo no solo responde a una pregunta científica, sino que redefine nuestra perspectiva. Saber que todo tuvo un origen común refuerza la idea de que no estamos separados del cosmos, sino que formamos parte de un proceso continuo de transformación.
El capítulo concluye destacando que el universo no es estático ni eterno en su forma actual. Desde su nacimiento, ha evolucionado y seguirá haciéndolo. Entender ese inicio es el primer paso para comprender cómo surgieron las estrellas, los planetas y, finalmente, la vida que hoy se pregunta por su propio origen.