Wendy descubre la verdad
Wendy comienza a notar que Jack ya no es el hombre con el que llegó al Overlook. Sus cambios de humor, su mirada perdida y sus reacciones violentas dejan de ser señales aisladas para convertirse en una amenaza constante. El miedo que había intentado reprimir se vuelve imposible de ignorar.
Al descubrir los escritos de Jack, Wendy comprende que su mente se ha quebrado por completo. La obsesión ha reemplazado cualquier intento de creación, y las páginas revelan una fijación enfermiza que confirma sus peores temores. El hotel no solo ha influido en Jack: lo ha consumido.
Aterrada, Wendy entiende que el peligro ya no proviene únicamente de las presencias sobrenaturales del Overlook, sino de su propio esposo. La violencia que Jack había contenido durante tanto tiempo ahora encuentra una salida, reforzada por el aislamiento y por la voluntad del hotel.
Con Danny en peligro, Wendy deja de intentar salvar a Jack y pasa a concentrarse en proteger a su hijo. El Overlook se ha convertido en una trampa, y la única opción es resistir. Wendy comprende que ya no están enfrentando solo un lugar maldito, sino a un enemigo que conoce cada rincón del hotel y cada una de sus debilidades.