La caída de Jack
Después del incidente en la habitación 217, el comportamiento de Jack cambia de forma evidente. El Overlook comienza a ejercer una influencia directa sobre él, explotando sus debilidades más profundas. Los recuerdos de su alcoholismo, su frustración como escritor y la violencia que marcó su pasado resurgen con fuerza, empujándolo hacia una inestabilidad cada vez mayor.
Jack empieza a justificar sus impulsos y a culpar a Wendy y a Danny de sus fracasos. El resentimiento crece en silencio, alimentado por el hotel, que le ofrece una falsa sensación de comprensión y pertenencia. En ese proceso, Jack comienza a aislarse emocionalmente por completo, alejándose de la familia que había prometido proteger.
Las presencias del Overlook se vuelven más claras para él. Jack ya no las rechaza; las escucha. Figuras del pasado del hotel aparecen como guías que refuerzan sus pensamientos más oscuros y lo empujan a aceptar una nueva identidad, una que encaja con la violencia y la autoridad que el lugar exige.
Mientras Danny percibe el peligro inminente y Wendy empieza a temerle a su propio esposo, Jack cruza un punto de no retorno. La influencia del hotel se mezcla con su propia ira, y la transformación deja de ser interna. El hombre que llegó buscando redención comienza a desaparecer, reemplazado por alguien dispuesto a obedecer la voluntad del Overlook.