Capítulo 2
La Máquina que Todo lo Cambió
1968. Lakeside School acaba de instalar una terminal de computadora. No es una computadora propia. Es un terminal que se conecta por línea telefónica a un mainframe en otra parte de la ciudad. El tiempo de uso cuesta dinero real.
La mayoría de los estudiantes lo ven como una curiosidad. Bill Gates lo ve como un universo.
Tiene trece años cuando escribe su primer programa: un juego de tres en línea. Básico, torpe, funcional. Pero lo que importa no es el programa. Lo que importa es que en ese momento, Bill Gates comprende algo que pocos humanos han comprendido antes que él con tanta claridad:
"Las computadoras hacen exactamente lo que les dices que hagan. Sin excusas. Sin emociones. Sin límites excepto tu propia imaginación."
Ahí conoce a Paul Allen, un chico dos años mayor que él, alto, tranquilo, con una energía opuesta pero complementaria. Gates es intensidad pura. Allen es visión. Juntos, forman una alianza que décadas después moverá miles de millones de dólares.
Pero hay un problema: el tiempo en la computadora cuesta dinero, y los chicos se quedan sin fondos. Entonces hacen algo que prefigura toda su carrera: encuentran un bug en el sistema de facturación y lo explotan para obtener tiempo gratis. Cuando los descubren, en lugar de expulsarlos, la empresa les ofrece un trato: arreglen el bug y úsenla gratis el tiempo que quieran.
Bill Gates acababa de cerrar su primer negocio. Tenía quince años.