Capítulo 15
El cuaderno abierto
Lo hizo una noche de febrero, sin previo aviso, sin preparación. Solo tomó el cuaderno de la mesilla y se lo tendió a Mateo.
—Puedes leerlo —dijo—. Si quieres.
Él lo miró. Luego la miró a ella.
—¿Seguro?
—Seguro.
Mateo abrió el cuaderno en la primera página y empezó a leer. Lo hizo despacio, con atención, en silencio. Valentina fue a la cocina, puso agua a calentar, y esperó.
Cuando volvió, Mateo seguía leyendo. No levantó la vista hasta terminar la última página escrita.
Luego cerró el cuaderno y lo sostuvo entre las manos un momento antes de devolvérselo.
—¿Sabes lo que más me gusta de esto? —dijo.
—¿Qué?
—Que en ninguna página suenas como alguien que necesita ser rescatado. Solo como alguien que estaba encontrando su camino.
Valentina sintió que algo dentro de ella se asentaba. Como si llevara tiempo esperando que alguien lo viera así.
—Es que era eso —dijo—. Solo eso.