Capítulo 2

El nombre que cambia todo

15 Abr 2026 1 vistas 1 min

Se llamaba Mateo. Lo supo tres días después, cuando volvió a la librería con el libro terminado y una expresión que mezclaba asombro con algo parecido a la gratitud.
—Tenías razón —dijo, depositando el libro sobre el mostrador como si fuera una ofrenda—. Fue el mejor que he leído en años.
Valentina sonrió. Era ese tipo de sonrisa que no se puede fingir, la que nace antes de que te des cuenta de que estás sonriendo.
—Mateo Serrano —se presentó él, extendiendo la mano.
—Valentina Ríos —respondió ella, estrechándola.
Tenía las manos cálidas. Eso fue lo primero que notó. Lo segundo, que no soltó la suya de inmediato, sino que la sostuvo un segundo de más, como si estuviera midiendo algo que no se puede medir.
—¿Tienes más recomendaciones? —preguntó Mateo.
Valentina tenía una lista entera. Pero por alguna razón, en ese momento, se le olvidaron todas.
—Depende de lo que busques —consiguió decir.
Él la miró fijamente antes de responder:
—Aún no lo sé. Supongo que eso es lo interesante.

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