Capítulo 4

Lluvia y confesiones

15 Abr 2026 1 vistas 1 min

El jueves llovió. No esa llovizna tímida que no moja del todo, sino una lluvia seria, de esas que hacen que la gente corra y las ciudades huelen diferente.
Valentina salió de la librería con el paraguas roto que llevaba meses olvidado en el paragüero de la entrada, y se encontró a Mateo esperándola bajo el alero, con las manos en los bolsillos y una expresión tranquila que no entendía bien con el tiempo que hacía.
—Podríamos cancelar —ofreció ella.
—Podríamos —concordó él—, pero no quiero.
Corrieron hasta la cafetería. Llegaron empapados, riendo sin saber exactamente de qué, y pidieron dos cafés con leche y una tartaleta de manzana que compartieron porque ya no quedaban más.
Fue en ese momento, con el cabello húmedo y las mejillas encendidas por el frío, cuando Valentina pensó que hacía mucho tiempo que no se sentía así. Liviana. Presente. Real.
—¿Por qué volviste a la librería? —preguntó de repente—. Después del primer día.
Mateo dejó la taza sobre el platillo con cuidado.
—Porque quería volver a verte —respondió, sin rodeos, sin artificios.
El corazón de Valentina hizo algo extraño. Algo que llevaba tiempo dormido.

Comentarios

Inicia sesión para comentar

Iniciar sesión

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!