Capítulo 7

Una grieta en el muro

15 Abr 2026 1 vistas 1 min

Hubo un día en que Mateo llegó diferente. Más callado. Con esa clase de silencio que no invita a ser llenado sino respetado.
Valentina no preguntó. Le puso un café delante —habían empezado a tomar café dentro de la librería cuando no había clientes— y siguió ordenando libros en la estantería de al lado.
Al cabo de un rato, Mateo habló.
—A veces pienso que me acostumbré a estar solo —dijo—. No porque me guste. Sino porque es lo que sé hacer.
Valentina dejó el libro que tenía en las manos.
—¿Y ahora?
Él la miró.
—Ahora ya no estoy tan seguro.
Fue la primera grieta real en el muro que Mateo llevaba años construyendo. Valentina lo supo. Y supo también que debía tratarla con cuidado, como se trata todo lo que ha costado mucho tiempo en abrirse.
—Yo también sé estar sola —dijo ella—. Pero eso no significa que prefiera serlo.
Mateo asintió lentamente.
Y siguieron bebiendo café en silencio, pero era un silencio diferente al que había llegado con él.

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